La ministra de Exteriores, Robles, ha reconocido que el asalto masivo a la frontera de Ceuta fue de una magnitud «imprevisible», según informaciones recogidas por varios medios. Durante una rueda de prensa, ha admitido que el Gobierno trabaja «unido» y que todas las instituciones del Estado realizaron su labor tanto antes como después del incidente. Aunque no ha detallado las medidas concretas adoptadas, ha insistido en la necesidad de mantener la calma y evitar especulaciones infundadas.
El portavoz del partido ERC, Rufián, ha cuestionado la postura del Ejecutivo, sugiriendo que el Gobierno podría estar priorizando la relación con Marruecos sobre la gestión del conflicto. Aunque no ha acusado directamente al Estado, ha señalado que la falta de transparencia en la comunicación podría estar generando desconfianza. En respuesta, la ministra ha rechazado cualquier crítica y ha insistido en la coherencia entre las instituciones.
A pesar de las tensiones, el Gobierno mantiene su postura de unidad y ha pedido a la ciudadanía que evite buscar discrepancias donde no las hay. La situación sigue siendo objeto de análisis interno, pero no se han anunciado cambios inmediatos en la política migratoria.





















