La ministra de Defensa, Margarita Robles, defiende que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) realizó su labor correctamente durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta, aunque reconoce que hay margen de mejora en los protocolos. Robles sostiene que la magnitud del suceso no era predecible, y aboga por restablecer la normalidad en la zona. Por su parte, el ministro de la Presidencia, José María Alonso, respalda al CNI y niega haber recibido alertas claras sobre la afluencia de personas.
El diputado socialista Melchor León ha cuestionado la gestión del delegado del Gobierno en Ceuta, afirmando que estuvo informado sobre los movimientos en redes y que el CNI no emitió una alerta formal. A su vez, el analista Fernando Cocho ha alertado sobre la gravedad del caso, señalando que el CNI podría haber transmitido alertas por cualquier vía, pero la desclasificación de documentos ha generado controversia.
La tensión se profundiza con la crítica del líder regional, Isabel Díaz Ayuso, quien ha acusado al gobierno central de inacción en Ceuta. A pesar de las diferencias, el debate se centra en la responsabilidad de los organismos de seguridad y la necesidad de mejorar los protocolos para evitar futuras crisis.






















