El Gobierno colombiano declaró la emergencia nacional tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste del país. El sismo, que ocurrió en la madrugada del miércoles, dejó al menos 132 muertos y cientos de heridos, según informes preliminares. Las ciudades más afectadas incluyen Cali y Pereira, donde los equipos de rescate trabajan arduamente para localizar supervivientes bajo los escombros. La zona epicentral se ubicó cerca de la frontera con Ecuador, lo que generó preocupación por la posibilidad de un tsunami, aunque no se registró ninguna alerta oficial al respecto.
El Gobierno anunció la movilización de recursos y personal para apoyar las operaciones de rescate y la atención a las víctimas. Además, se anunciaron medidas de alivio para las familias afectadas, incluyendo ayuda humanitaria y refuerzos en las zonas más golpeadas. La presidenta del país destacó la importancia de la solidaridad nacional y la coordinación entre las autoridades para garantizar una respuesta eficiente. Mientras tanto, las redes sociales se llenaron de imágenes y testimonios de la devastación causada por el sismo, que dejó edificios derrumbados y calles bloqueadas en varias ciudades.

























