Una devastadora riada de lodo y sedimentos azotó el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, el miércoles. El desastre, originado por el colapso de un glaciar, dejó al menos 160 muertos y cientos de heridos. Según informes, más de 800 personas se encuentran desaparecidas, incluidos cientos de extranjeros. La zona, de difícil acceso, fue completamente sepultada por el torrente de agua y lodo, que destruyó carreteras, edificios y vehículos.
En la prefectura tibetana de Shigatse, en China, el flujo de lodo y rocas causó graves daños en el paso fronterizo de Gyirong. El gobierno chino reforzó las operaciones de rescate, mientras que el número de desaparecidos supera las 558 personas, de las cuales 260 son extranjeros. La tragedia ha generado una respuesta internacional, con Perú expresando solidaridad y asegurando que no se reportaron ciudadanos peruanos entre las víctimas.
Las autoridades nepalesas elevaron el saldo de muertos a 165 y los desaparecidos a 826, mientras que la cifra total de afectados sigue en aumento. La situación sigue siendo crítica, con equipos de rescate trabajando en condiciones extremas. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los esfuerzos para localizar a los desaparecidos y ofrecer ayuda a las víctimas.























