En Perú, la construcción sismorresistente no equivale a edificios “antisísmicos”, según expertos. Este término, comúnmente usado, no implica que una vivienda esté completamente protegida contra los terremotos, sino que está diseñada para minimizar riesgos y evitar colapsos. La confusión entre ambos conceptos ha generado preocupación entre los compradores de departamentos, quienes buscan garantías reales ante desastres naturales.
La Dirección de Gestión de Riesgos (DGR) y otros organismos han aclarado que la resistencia sísmica se basa en normas técnicas que permiten que los edificios soporten movimientos del terreno sin comprometer la vida de sus ocupantes. Sin embargo, no todos los inmuebles cumplen estas condiciones, lo que deja a muchas personas expuestas a riesgos.
Los especialistas recomiendan que los compradores verifiquen certificaciones oficiales y consulten a profesionales antes de adquirir una propiedad. Aunque no existe una garantía absoluta, la construcción sismorresistente sigue siendo la mejor opción para reducir daños en caso de un sismo.
La falta de claridad en la terminología ha generado confusión en el mercado inmobiliario, donde algunos vendedores usan términos engañosos para atraer a los clientes. La DGR ha iniciado campañas educativas para mejorar la conciencia sobre los estándares de construcción en zonas de riesgo.























