Yayoi Kusama, reconocida como una de las artistas contemporáneas más influyentes del mundo, falleció el 14 de agosto a los 97 años en un hospital de Tokio. Su muerte fue anunciada por el museo que lleva su nombre, tras una larga carrera que la convirtió en una figura clave del arte moderno. Conocida por sus obras caracterizadas por puntos coloridos, espejos y estructuras infinitas, Kusama transformó sus experiencias personales en creaciones visuales únicas.

Nacida en Japón, Kusama se destacó en los años 60 como pionera del arte vanguardista. Aunque enfrentó dificultades en su vida personal, su trabajo la llevó a ganar reconocimiento internacional. Su estilo, que combina elementos surrealistas con una estética repetitiva, la convirtió en una figura icónica. En Estados Unidos, donde pasó parte de su vida, consolidó su reputación como artista innovadora.

Su legado se mantiene vivo gracias a las exposiciones y museos dedicados a su obra. Kusama dejó una huella imborrable en el arte contemporáneo, inspirando a generaciones de creadores. Su muerte marca el fin de una carrera que abrió caminos nuevos en la expresión artística.