La tensión entre Irán y Estados Unidos persiste tras el vencimiento del plazo acordado en el Memorando de Entendimiento de junio. Teherán ha insistido en que no reabrirá el estrecho de Ormuz hasta que Washington cumpla sus condiciones. La situación ha generado incertidumbre en el transporte de petróleo hacia Asia, con ingresos de superpetroleros cercanos a 510.000 dólares diarios.

El ministro iraní de Seguridad, Qalibaf, ha advertido de que el país mantendrá cerrado el estrecho hasta que se respete el acuerdo. Las amenazas de nuevos ataques por parte de Irán y la falta de progreso en las negociaciones han agravado la tensión. Estados Unidos, por su parte, ha descartado extender el alto el fuego.

La guerra en el Golfo Pérsico ha reducido la capacidad militar estadounidense en el Pacífico, con el Pentágono que retira su portaaviones para reubicarlo en Oriente Medio. La situación sigue sin resolver, con ambos países en una postura de confrontación.

La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la situación, mientras las negociaciones secretas entre Washington y Teherán continúan sin resultados concretos.