El jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, presentó su dimisión tras la revelación de informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la crisis migratoria en la ciudad autónoma. Los documentos mostraron que Sanz no estaba al tanto de los avisos del CNI sobre la entrada masiva de inmigrantes los días 30 y 31 de julio.
El gobierno negó haber ignorado la situación, afirmando que Sanz no recibió información sobre los movimientos en redes sociales que alertaban sobre la presión migratoria. Fuentes de Moncloa indicaron que el delegado del gobierno en Ceuta no tenía conocimiento de los mensajes del CNI, lo que generó críticas sobre la coordinación entre las autoridades.
Mientras tanto, el presidente de Ceuta, José María Vivas, denunció que el Ejecutivo le pidió que dejara de llamar por el tema de la frontera, argumentando que "se estaban poniendo muy pesados". El gobierno negó esta versión y insistió en que fue atendido por teléfono.
La tensión en Ceuta sigue elevada, con vecinos que describen una situación de inseguridad y violencia. La ciudad autónoma lucha por volver a la normalidad, mientras el gobierno se enfrenta a críticas por su respuesta a la crisis.




























