Más de 600 migrantes han dejado voluntariamente el enclave español de Ceuta en las últimas 48 horas, según fuentes policiales. Esta cifra se suma a los cerca de 10.000 migrantes que permanecían en la ciudad tras la entrada masiva desde Marruecos el 30 de julio. La situación se ha complicado tras la llegada de grupos de personas que cruzaron la frontera nadando o a pie, generando una de las crisis migratorias más graves en la región.

El gobierno español ha movilizado recursos para gestionar la situación, aunque el foco ha estado en otros eventos, como el eclipse solar que se observó el 12 de agosto. A pesar de esto, la crisis ha generado tensiones con Marruecos, que ha amenazado con romper el acuerdo de extradición si no se resuelve el problema de los migrantes.

Mientras tanto, el ministro de la Justicia, Fernando Grande-Marlaska, ha sido criticado por no comparecer en el Senado sin previo aviso, lo que ha generado controversia dentro del Parlamento. La tensión se ha agravado con declaraciones de autoridades marroquíes que han reivindicado su influencia sobre Ceuta, un territorio español en África.

La situación sigue en evolución, con el gobierno español prometiendo devolver a Marruecos a los menores no acompañados que entraron en la frontera. La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos en la zona, donde la migración sigue siendo un tema de debate.