Durante el mandato de la presidenta Keiko Fujimori, 122 de los 166 crímenes registrados utilizaron proyectiles de armas de fuego. Esta cifra representa más del 70% del total. Los datos reflejan una preocupación creciente sobre la circulación de armas ilegales en el país. A pesar de las medidas de control, el número de incidentes relacionados con armas sigue aumentando.

La debilidad en las políticas públicas y la falta de acciones efectivas han generado un clima de inseguridad. Los expertos alertan sobre la necesidad de reforzar los controles y mejorar la respuesta ante la violencia armada. La situación plantea desafíos para la seguridad nacional y la estabilidad social.