Mónica García, ministra de la Presidencia, negó en una comparecencia que los migrantes que llegan a Ceuta porten enfermedades, afirmando que no hay riesgo sanitario. Sin embargo, tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores como el de Sanidad cuestionaron esta postura, señalando que la gestión no incluye un análisis económico adecuado. Los ministerios argumentaron que la política actual incumple acuerdos previamente establecidos con sindicatos del ámbito laboral.
La ministra defendió que la llegada de migrantes no representa un problema sanitario, pero no respondió directamente a las críticas sobre la falta de planificación económica. Los ministerios insistieron en que la situación actual no se ajusta a los compromisos adquiridos, lo que podría afectar la coordinación entre las distintas áreas gubernamentales.
La tensión entre las instituciones se ha acentuado tras la llegada de nuevos migrantes, lo que ha generado debate sobre la eficacia de la política migratoria. Aunque no se han reportado casos de enfermedades, la falta de análisis económico sigue siendo un punto de controversia.
La situación sigue siendo de observación, mientras las autoridades buscan una solución que respete tanto la salud pública como los acuerdos laborales.




























