El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, enfrenta creciente presión política tras ser acusado por Estados Unidos de vinculación con narcotráfico. La oposición exige que su sustituto sea ajeno a su gestión, mientras que líderes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) piden su inmediata entrega a la justicia estadounidense.

Rocha Moya, quien fue reelecto en 2022, ha sido señalado por autoridades estadounidenses de participar en actividades relacionadas con el tráfico de drogas. Esto ha generado críticas internas y externas, incluyendo llamados a su renuncia. La oposición en Sinaloa exige que Morena, su partido, garantice una transición política limpia, alejada de su influencia.

La situación ha generado tensiones dentro del Partido Morena, con algunos líderes expresando desconfianza hacia Rocha Moya. A pesar de esto, el gobernador ha rechazado públicamente las acusaciones, afirmando su inocencia. La presión por su renuncia se intensifica tras su regreso al cargo, pese a las críticas recibidas.

La comunidad política mexicana sigue de cerca el caso, que podría tener implicaciones en la estabilidad del gobierno estatal y en la relación entre México y Estados Unidos.