Lima vivió un terremoto devastador el 3 de octubre de 1974, que dejó muertes, destrucción y miles de damnificados. Cinco décadas después, el sismo de Colombia del 10 de agosto de 2026 recordó la vulnerabilidad de las ciudades ante desastres naturales.

Dos terremotos mortales en Venezuela y Colombia en junio de 2026 dejaron a jóvenes que huyeron de Venezuela afectados nuevamente. Deivi Delfín y su hermano Winder, que se refugiaron en Colombia tras un sismo en Venezuela que mató a su madre, fueron alcanzados por otro desastre en Colombia.

El sismo de 7,2 y 7,5 grados en junio de 2026 golpeó a la región, forzando a los jóvenes a abandonar sus hogares. La tragedia se repite, recordando la necesidad de preparación ante estos eventos.

La vulnerabilidad de las ciudades sigue siendo un tema urgente. Los desastres naturales continúan afectando a comunidades, exigiendo una respuesta colectiva y medidas preventivas.