Sheyla Rojas, ex candidata presidencial peruana, rechazó recientemente las etiquetas que le han sido asignadas durante su participación política. Al regresar al Perú, la activista afirmó que no le molesta que la llamen "mantenida o interesada", pero destacó su deseo de comenzar de nuevo y recuperar su independencia económica.

En declaraciones recientes, Rojas expresó su disposición para reiniciar su vida personal y profesional sin influencias externas. Su decisión refleja una postura de autodeterminación, en línea con sus posiciones políticas anteriores.

Aunque no ha especificado detalles sobre su nuevo rumbo, su mensaje transmite una clara intención de redefinir su identidad y proyectos. La comunidad política peruana sigue de cerca su evolución, considerando su rol en el contexto de las últimas elecciones.

Su postura ha generado comentarios en redes sociales, donde algunos la apoyan en su decisión, mientras otros cuestionan su papel en la política nacional.