El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto dejó al menos 285 personas muertas y 379 desaparecidas, según el balance actualizado. Más de 3.975 personas resultaron heridas y más de 12.800 viviendas fueron destruidas en 15 departamentos del país. El sismo, uno de los más fuertes en la historia del país, causó un impacto severo en regiones como Nariño, Putumayo y Cauca, donde se reportaron daños considerables a infraestructuras y viviendas.
La tragedia también afectó a ciudadanos de otros países, incluyendo a cinco venezolanos que perdieron la vida en distintas zonas del país vecino. Los equipos de rescate continúan buscando a personas desaparecidas, mientras se activan protocolos de emergencia en las áreas más afectadas. El presidente Abelardo de la Espriella anunció el despliegue de ayuda internacional para apoyar a las comunidades en situación de vulnerabilidad.
En medio del caos, se destacaron casos conmovedores, como el de las trillizas, cuyas tres hermanas y sus padres perdieron la vida en el sismo. La tragedia ha generado una respuesta colectiva, con organizaciones como Red Somos pidiendo donaciones de medicamentos para personas que viven con VIH, afectadas por la emergencia. La situación sigue siendo crítica, con miles de personas en busca de refugio y atención médica.























