El ministro del Interior admitió haber cometido un “desliz” tras sus declaraciones polémicas sobre la inseguridad en el país. Durante una sesión del Congreso, el funcionario fue cuestionado por su postura en temas de seguridad pública, lo que generó críticas en el ámbito político. El ministro reconoció que sus palabras no estaban alineadas con la realidad actual y que hubo un error en su enfoque.

El Congreso, en sesión plenaria, evaluó la posibilidad de interpelar al ministro por sus declaraciones. Representantes de distintos partidos políticos señalaron que las palabras del ministro podrían afectar la confianza en las instituciones. Aunque no se tomó una decisión formal, se abrió un debate sobre la necesidad de una política de seguridad más equilibrada y respaldada por datos reales.

La situación ha generado una discusión sobre la responsabilidad de los funcionarios en temas sensibles como la seguridad. Mientras se espera una respuesta oficial del gobierno, el Congreso continúa analizando las implicaciones de las declaraciones del ministro.