El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha propuesto modificar el nombre del estado de Nuevo México en los mapas federales, denominándolo "New America". Esta iniciativa, revelada en septiembre de 2026, ha despertado debates en el seno del gobierno y entre la sociedad civil. Aunque no se ha anunciado un cambio oficial, la propuesta ha sido compartida en documentos gubernamentales y ha sido criticada por varios sectores políticos y organizaciones locales.

La decisión de Trump, que busca redefinir la identidad geográfica del estado, se enmarca en una serie de gestos políticos que han caracterizado su mandato. Aunque el nombre actual de Nuevo México tiene raíces históricas que datan de más de 400 años, la propuesta ha sido vista por algunos como una forma de reafirmar la visión de Estados Unidos sobre su territorio.

En tanto, otros líderes internacionales han reaccionado a las propuestas de Trump, incluyendo Irán, que modificó un mapa para incluir a México como parte de Estados Unidos, y Islandia, que ha presentado una queja formal por una representación territorial en los mapas del presidente. Estas reacciones reflejan la polarización generada por las decisiones de Trump en el ámbito internacional.

La administración actual sigue evaluando la viabilidad de la propuesta, mientras que la comunidad política local continúa expresando su preocupación por la pérdida de la identidad histórica del estado.