Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió el norte de Colombia, causando al menos 270 muertos y dejando a cientos de personas heridas o desaparecidas. Los equipos de rescate continúan en las zonas afectadas buscando sobrevivientes en edificios derrumbados y zonas remotas. El gobierno ha anunciado apoyo económico y la suspensión temporal de servicios básicos para los damnificados.

La alerta se activó en varias ciudades, incluyendo Bucaramanga y Santander, donde se reportaron daños significativos en viviendas y infraestructura. Las autoridades han pedido la colaboración de la comunidad para ayudar en los esfuerzos de rescate. Mientras tanto, se avanza en la respuesta humanitaria con la entrega de alimentos, agua y refugios temporales.

La situación sigue siendo crítica, con múltiples familias afectadas y un alto número de personas sin hogar. Las autoridades locales y nacionales trabajan en coordinación para evaluar el alcance del desastre y proporcionar ayuda inmediata. Se espera que la cifra de víctimas aumente a medida que se realicen más evaluaciones en las zonas más afectadas.