EE.UU. Y Venezuela han firmado un acuerdo petrolero que otorga al primer país el control sobre una parte significativa de las reservas de petróleo del segundo. Según informes, Estados Unidos se adjudicará el 65 por ciento de 65 mil millones de barriles de crudo venezolano. El acuerdo, anunciado por Donald Trump, se describe como el más grande en la historia del sector.

Venezuela, que posee las reservas probadas más grandes del mundo, ha cedido parte de sus recursos a cambio de apoyo económico y político. La presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ha insistido en que el país mantiene su soberanía sobre sus recursos naturales. Aunque el acuerdo ha sido calificado por algunos como una pérdida de control, otros lo ven como una oportunidad para modernizar la industria petrolera.

El acuerdo ha generado reacciones mixtas en la región. Mientras algunos analistas lo ven como un paso hacia la estabilización económica, otros lo critican por la dependencia de un país extranjero. La implementación del acuerdo aún está en proceso, y su impacto en la economía venezolana dependerá de cómo se lleve a cabo.