Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, retomó sus funciones el viernes después de haber sido suspendido temporalmente por acusaciones de Estados Unidos de tener nexos con el crimen organizado. Aunque una fiscalía de Nueva York lo acusó de colaborar con el narcotráfico, Rocha sostiene que no se presentaron pruebas concretas. Su regreso ha generado especulaciones sobre la continuidad de su mandato y su relación con el Partido Morena, al que pertenece.

Los mandatarios de Morena y el PVEM han criticado su decisión, advirtiendo que su actitud podría dañar los principios del partido. Algunos analistas temen que su regreso pueda debilitar la lucha contra la impunidad, especialmente en casos como el de la Marina y el huachicol fiscal. Mientras tanto, Rocha mantiene su postura, afirmando que las acusaciones no tienen base sólida.

La situación ha generado tensión entre la izquierda mexicana y Estados Unidos, cuestionando la transparencia de las investigaciones. Aunque Rocha ha reanudado su cargo, la controversia persiste, con críticas sobre la falta de claridad en las acusaciones y la posible influencia de intereses personales.