Las tres principales figuras de la inteligencia artificial en Estados Unidos, Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk, han lanzado una campaña conjunta para frenar el avance de la tecnología. Esta iniciativa busca generar conciencia sobre los riesgos potenciales de la IA, pero también refleja una preocupación por el crecimiento acelerado del sector. Por otro lado, el gobierno estadounidense, liderado por el presidente Donald Trump, rechaza la regulación echa por las grandes empresas tecnológicas, calificando la alerta sobre el "apocalipsis IA" como un "bulo". Trump defiende la tecnología como un motor de crecimiento económico, cerrando filas con empresas como Nvidia.

Mientras tanto, China avanza en su estrategia de desarrollo de la inteligencia artificial, con ventajas significativas en infraestructura y políticas a largo plazo. El país genera más del doble de electricidad que Estados Unidos, lo que le da una ventaja en la producción de energía necesaria para alimentar sus sistemas de IA. Además, China mantiene una coherencia política que, según el informe, le permite implementar estrategias sostenidas a lo largo de décadas, mientras en Estados Unidos cambian gobiernos y prioridades con cada elección. Esta dinámica refuerza la competencia tecnológica entre ambos países.