En el 25º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, funcionarios públicos se reunieron en el Pentágono para honrar a las víctimas. La ceremonia, reducida debido a las restricciones sanitarias, se llevó a cabo en el lugar donde el vuelo 77 de American Airlines impactó el edificio. El presidente Donald Trump pronunció un discurso solemne sobre el dolor, el odio y la resiliencia de Estados Unidos.

La conmemoración también incluyó a personas que vivieron el día como testigos. Vaughan Piccirillo-Sealey, el bebé de la foto icónica del 11-S, reflexionó sobre cómo el ataque definió su vida. Aunque nació en 2001, el día cambió su perspectiva sobre la política y la tecnología. La tragedia marcó un antes y un después tanto para Estados Unidos como para el mundo.

En México, se recordó cómo el 11-S afectó a personas de diferentes nacionalidades. Se estimó que varios ciudadanos mexicanos perdieron la vida en las Torres Gemelas. En Tijuana, la Garita de San Ysidro se detuvo temporalmente como gesto de homenaje. El ataque cambió la frontera entre Estados Unidos y México, afectando la migración y la seguridad.

La conmemoración del 11-S sigue siendo un recordatorio de la complejidad de los conflictos globales y la importancia de la memoria histórica.