Una avalancha de rocas, hielo y barro en el Himalaya dejó al menos 584 muertos y 90.000 personas afectadas, según la Cruz Roja. El desastre ocurrió el miércoles 26 de agosto en la frontera entre Nepal y el Tíbet chino, arrasando aldeas y causando graves inundaciones. El colapso de un glaciar desencadenó una corriente de agua y lodo que recorrió los sistemas fluviales, destruyendo viviendas, carreteras y puentes.
Las autoridades informaron que el número de desaparecidos se duplicó, lo que complica los esfuerzos de rescate. En la zona, se formó un lago de represa natural, una nueva amenaza para los equipos de salvamento. La situación es crítica, ya que las comunidades en el norte de Nepal quedaron aisladas, obligando a los equipos a llegar por helicóptero.
El gobierno francés confirmó la presencia de cuatro ciudadanos desaparecidos en la zona. Aunque se registran avances en la búsqueda, la magnitud del desastre sigue generando preocupación. La región enfrenta una crisis humanitaria, con miles de personas en busca de ayuda.
La avalancha sigue siendo el peor desastre natural en la zona en décadas, con consecuencias que aún no se han cuantificado completamente.























