Irán advierte a Estados Unidos contra sanciones que afectan su economía, mientras Washington busca limitar su influencia en el estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero. El país persa sostiene que las sanciones son ineficaces y que los países deben evitar aplicarlas. A la vez, Estados Unidos negocia con el gobierno interino venezolano para obtener participación en yacimientos petroleros, buscando reforzar su control sobre recursos energéticos.
Mientras tanto, Irán niega rotundamente un plan para asesinar al hijo de Trump, acusando a Netanyahu de difundir noticias falsas. El ministro iraní de Petróleo afirma que las exportaciones de crudo continúan pese a las sanciones. En otro frente, Donald Trump ha afirmado en un comunicado que el estrecho de Ormuz se convierte en un nuevo territorio de Estados Unidos, una postura que ha sido criticada como una exageración.
La tensión entre ambos países se mantiene alta, con Irán insistiendo en que la presión no funciona y Estados Unidos buscando nuevas vías para influir en la región. La situación sigue siendo un punto crítico en las relaciones internacionales.

























