Una violenta riada azotó Nepal, causando una de las peores tragedias naturales del país en décadas. Según informes preliminares, al menos cientos de personas perdieron la vida y más de 1.300 se encuentran desaparecidas. La catástrofe afectó principalmente las zonas del sur del país, donde las inundaciones arrasaron hogares y comunidades enteras.
Las autoridades locales han iniciado operaciones de rescate, aunque el acceso a algunas áreas sigue siendo difícil debido a las condiciones climáticas adversas. La riada, provocada por intensas lluvias, ha dejado ríos desbordados y carreteras intransitables. Los servicios de emergencia trabajan con recursos limitados, lo que retrasa la ayuda a las víctimas.
Mientras se espera la evaluación oficial del daño, la comunidad internacional ha expresado su preocupación y ofrece apoyo. La situación ha generado una gran conmoción en el país, con llamados a la solidaridad y a la preparación ante futuras emergencias. La tragedia sigue siendo una de las más graves en la historia reciente de Nepal.

























