El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense, una afirmación que Irán rechazó y condicionó a la reapertura del paso. La tensión entre ambos países se intensifica tras la expiración del memorando de entendimiento firmado en julio. El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, señaló que Israel es el principal obstáculo para el acuerdo.

Trump publicó un mensaje en redes sociales reafirmando su postura mientras Irán atacaba un barco en el estrecho. La administración estadounidense exige que Irán cumpla con los acuerdos para permitir la navegación. En tanto, Irán y Omán negociaban la gestión del estrecho, sin participación estadounidense.

La tensión se agrava con declaraciones de Trump sobre el control del estrecho, mientras Irán rechaza cualquier intervención extranjera. La situación refleja una ruptura en las relaciones entre ambos países, con Irán señalando a Israel como factor clave en la negativa a renovar el acuerdo.

La comunidad internacional observa con preocupación la escalada, mientras las autoridades estadounidenses continúan buscando una solución diplomática. La disputa por el control del estrecho afecta la navegación comercial y la seguridad en la región.