El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado públicamente que el estrecho de Ormuz pertenece ahora a Estados Unidos, según un mapa compartido en su red social. Esta afirmación se produce en medio de tensiones crecientes entre Washington y Teherán, donde Irán mantiene cerrado el paso marítimo estratégico como parte de sus negociaciones. El ministerio iraní de Relaciones Exteriores ha señalado que Israel es el principal obstáculo para un acuerdo con Estados Unidos, lo que refleja la complejidad del conflicto regional.

Mientras tanto, Irán insiste en mantener el control del estrecho y en cobrar tarifas a los buques que lo atraviesen. La nación persa ha exigido que Estados Unidos levante el bloqueo naval, descongale activos y detenga sus operaciones militares. A pesar de estas posturas, algunos analistas sugieren que la creación de una alianza musulmana, incluyendo a Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, podría influir en la dinámica de poder.

En el contexto, Trump ha amenazado con bombardear Omán si este país se interpusiera en el diálogo entre Estados Unidos e Irán. Esta postura refuerza la tensión en la región, donde el control del estrecho de Ormuz sigue siendo un punto clave en las negociaciones.