Moscú denunció el viernes que al menos 69 civiles rusos murieron en ataques ucranianos entre el 10 y el 16 de agosto. El comisionado de la Cancillería, Rodión Miróshnik, informó que entre las víctimas se encontraban tres niños. Estos ataques, según el gobierno ruso, son parte de una estrategia de Kiev para atacar la retaguardia del país.
En una de las operaciones más grandes hasta ahora, Ucrania lanzó más de 800 drones contra un parque industrial al sur de Moscú, destruyendo instalaciones y causando al menos 12 muertos. Esta acción, según fuentes ucranianas, busca debilitar la capacidad industrial rusa.
Moscú ha respondido con un aumento en el lanzamiento de misiles, mientras que Kiev mantiene su campaña aérea intensa. Las pérdidas rusas, según el mandatario, demuestran que la estrategia ucraniana es efectiva.
Los ataques continúan en la región, con un impacto significativo en la población civil. La situación se mantiene tensa, con ambos bandos reportando daños y bajas.



























