Moscú fue blanco de un nuevo ataque aéreo en el que Rusia informó haber derribado 791 drones ucranianos durante el segundo ataque masivo en tres días. La cifra, según fuentes militares rusas, refleja una intensificación de las operaciones aéreas en la región. A pocos días de un nuevo enfrentamiento, el gobierno ucraniano confirmó un ataque en Energodar, cerca de la central nuclear de Zaporiyia, que dejó un muerto y 15 heridos.
Moscú ha estado bajo presión por parte de Kiev, que ha respondido con ataques aéreos cada vez más frecuentes. La semana pasada, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, anunció que Kiev "responderá" a los ataques rusos, pidiendo a sus aliados aumentar la presión contra Moscú. En paralelo, Rusia ha denunciado una conspiración internacional que intentaría vincularlo con cárteles narco en Latinoamérica, acusando a Occidente de preparar pruebas falsas contra él.
A pesar de las amenazas, Londres ha reafirmado su apoyo a Ucrania, asegurando que el Reino Unido respaldará a Kiev "cuando lo necesite". Mientras tanto, Alemania sigue alerta ante posibles operaciones de espionaje o sabotaje orquestadas desde Moscú. La situación sigue siendo tensa, con ambos bandos en constante movimiento.



























