Miles de personas en Irán y en países vecinos como Jordania, Irak, Kuwait y Baréin vivieron una noche de alerta máxima tras nuevos ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos. La Guardia Revolucionaria iraní lanzó varios misiles y drones contra bases estadounidenses en la región, en represalia a los bombardeos norteamericanos. Las alarmas antiaéreas se activaron en varias zonas, generando un clima de tensión elevada.

A la vez, Irán continuó con sus ataques contra aliados de Estados Unidos en el Golfo, pese a las amenazas del ex presidente Donald Trump de intensificar los bombardeos. Baréin interceptó un ataque aéreo iraní en la madrugada, mientras Teherán mostraba su disposición a continuar con su política de represalias. La situación se agrava en medio de una tensión geopolítica que ha elevado los precios del petróleo, con el Brent superando los 95 dólares por barril.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, anunció que su país tomará medidas recíprocas si Estados Unidos cumple sus compromisos en el Memorando de Entendimiento de Islamabad. Esta postura refleja la creciente hostilidad entre ambos países, mientras Rusia, por su parte, se ha comprometido a ayudar a Irán en el desarrollo de nuevos misiles de crucero, capaces de amenazar la flota estadounidense.