AIDESEP informó que 35 líderes indígenas han sido asesinados en Perú desde 2020. La organización destacó el peligro que enfrentan comunidades en zonas como Ucayali, donde el cultivo de coca ha crecido más del 600%. Esta expansión se vincula con el aumento de amenazas contra defensores ambientales y territoriales. Global Witness documentó la muerte de cuatro personas en 2025, relacionando estos crímenes con el narcotráfico, la tala ilegal, la minería y la ocupación de tierras sin autorización.
Las comunidades indígenas enfrentan un contexto de violencia creciente, según datos recientes. El aumento del cultivo de coca ha generado conflictos con grupos locales y organizaciones de defensa. Las autoridades han llamado a acciones conjuntas para proteger los derechos de estas comunidades. La situación sigue siendo motivo de preocupación a nivel nacional.
Los líderes asesinados eran figuras clave en la defensa de sus territorios. La violencia se ha intensificado en áreas donde se detecta actividad relacionada con el narcotráfico. Las organizaciones locales piden más apoyo para garantizar la seguridad de las comunidades. La situación persiste como un desafío complejo para el país.




























