El gobierno alemán acusó a Rusia de haber llevado a cabo un ataque híbrido con drones en el aeropuerto de Leipzig, según informes de medios locales. El incidente ocurrió el 4 de agosto, cuando se encontraron sistemas no tripulados equipados con explosivos en la zona. Esta acusación se une a una serie de incidentes recientes en Alemania, incluyendo sabotajes en su red eléctrica, que el Kremlin ha negado pero atribuye a una forma de castigo.
Moscú sostiene que no hay pruebas concretas de sus acciones en Alemania, aunque cree que los ataques son el "castigo más leve que merece". A su vez, el presidente francés, Emmanuel Macron, respaldó nuevas medidas punitivas unilaterales contra Rusia, tras acusar a Alemania de estar involucrada en el incidente.
La tensión entre Rusia y Alemania se ha intensificado tras el incidente de Leipzig, con el gobierno alemán investigando posibles actos de sabotaje y terrorismo en infraestructuras críticas. Rusia convocó al encargado de negocios alemán en su ministerio de Asuntos Exteriores, señalando una posible guerra híbrida como estrategia para desestabilizar a Europa.
La situación ha generado preocupación en Polonia, donde se denunció un incendio en una planta de drones, que se vinculó con la tensión con Rusia. La comunidad internacional sigue de cerca estos eventos, que podrían marcar un nuevo escalón en las relaciones entre las potencias europeas y Rusia.




























