La crisis de Ceuta, que se intensificó a finales de septiembre de 2026, sigue sin tener una respuesta oficial sobre su origen. Aunque se especula sobre la participación de bulos, la actitud de Marruecos y la influencia de Rusia e Israel, no se ha confirmado ninguna causa concreta. La situación ha generado una tensión entre España y Marruecos, con el ministro marroquí Nizar Baraka reafirmando la reivindicación territorial del país sobre Ceuta.
Mientras el gobierno español intenta gestionar la crisis, se ha criticado la falta de acción efectiva. Algunos analistas sugieren que la crisis podría haber sido aprovechada por actores externos para presionar a España. La situación ha sido aprovechada por partidos políticos para criticar al gobierno, con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificando la situación como una "crisis de Estado de libro".
La tensión ha sido exacerbada por la falta de cooperación de Marruecos, que se ha mostrado reacio a colaborar en la solución del problema. A pesar de los informes policiales que indican una participación marroquí en la movilización migratoria, el gobierno español ha exculpado temporalmente a Marruecos, lo que ha generado críticas internas. La situación sigue en curso, con el riesgo de una escalada política.
























