La ciudad autónoma de Ceuta vive una crisis migratoria tras la entrada masiva de miles de personas procedentes de Marruecos el 30 de julio. La situación ha generado una presión política y social, con la ministra de Sanidad, Margarita Robles, que se mostró afectada por la situación y expresó el miedo de una ciudadana local. La entrada de inmigrantes ha llevado al gobierno español a considerar reformas en la ley de extranjería para facilitar las repatriaciones.

El Instituto de Política Social exige que el gobierno revele en 72 horas sus compromisos con Marruecos, insistiendo en que Ceuta y Melilla no deben ser usadas como moneda de cambio. La diputada general, Etxanobe, ha exigido que los menores sean devueltos a Marruecos antes de cualquier reparto, criticando la actitud de las comunidades gobernadas por el PP y Vox. La ciudad de Ceuta atiende a 584 menores, pero solo tiene 345 plazas disponibles.

Marruecos, por su parte, ha reiterado sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, mostrando temor ante una nueva crisis. La ministra Robles ha advertido a Marruecos de que las ciudades no se tocan, ya que son españolas. A pesar de esto, Rabat exige la devolución de los niños y debate la soberanía del enclave. La situación sigue siendo tensa, con más de 600 migrantes que han abandonado Ceuta en las últimas 48 horas.