El gobierno español ha denunciado la postura de Italia durante la crisis de Ceuta, acusando a Roma de actuar por motivos políticos internos. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha criticado la decisión italiana de mantener controles fronterizos en la zona, a pesar de su escaso impacto práctico. Esta medida, según Albares, se tomaría con "motivos de política electoral interna", lo que refleja una tensión entre los dos países.

Mientras, el gobierno italiano, liderado por la líder del partido populista Giorgia Meloni, se muestra dispuesto a prolongar los controles fronterizos en Ceuta. Esta postura ha generado críticas en España, donde se considera que los controles no han resuelto el problema de la entrada masiva de migrantes. Albares ha rechazado cualquier conversación con Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, afirmando que estas zonas son "españolas y serán así siempre".

La crisis ha sido exacerbada por la viralización de bulos y mentiras, según Albares, que ha señalado el papel de las redes sociales en la polarización de la situación. A su vez, el ministro español ha defendido la cooperación con Marruecos en la gestión de la crisis migratoria, aunque rechazando cualquier diálogo sobre la soberanía territorial. La tensión entre España y Italia se intensifica en un contexto de desafíos migratorios y de relaciones internacionales complejas.