China ha suspendido temporalmente las labores de rescate en la región tibetana de Gyirong, cerca de la frontera con Nepal, debido al riesgo de nuevos desbordamientos de un lago formado por la acumulación de lodo y rocas tras la riada del miércoles. El lago, ubicado a más de diez kilómetros del paso fronterizo, presenta desbordamientos que han obligado a la suspensión de las operaciones.

Las autoridades nepalesas han elevado a casi 470 el número de víctimas mortales en el desastre, mientras que el número de desaparecidos supera los 550. A pesar de ello, Nepal ha rechazado la asistencia internacional que no sea monetaria. China, por su parte, ha asignado fondos para ayudar a los damnificados en la región autónoma de Xizang (Tíbet), aunque las restricciones de acceso a las zonas afectadas se han endurecido para garantizar la seguridad.

Los equipos de emergencia utilizan drones y modelos 3D para monitorear la situación y evaluar el riesgo de nuevas inundaciones. La Federación Nacional de Sindicatos de China ha destinado cuatro millones de yuanes para apoyar a las comunidades afectadas. Mientras tanto, la coordinadora de Naciones Unidas en Nepal ha señalado que se están realizando operaciones de rescate mediante helicópteros para ayudar a la población.