Este espacio natural, que abarca más de 180 kilómetros de cañones fluviales entre España y Portugal, ha sido declarado reserva de biosfera por la UNESCO. La decisión refleja el valor ecológico y cultural del área, que incluye ríos profundos y paisajes únicos. La reserva abarca territorios en ambos países, lo que implica una colaboración entre las autoridades española y portuguesa. El reconocimiento busca preservar la biodiversidad y promover la sostenibilidad en la región. La UNESCO destacó la importancia de estos fiordos como ecosistema frágil y vulnerable. La declaración se produce en un contexto de creciente interés por la conservación de áreas naturales en Europa.