El ministro del Interior, Marlaska, defendió la gestión del Gobierno en Ceuta tras el asalto de migrantes, aunque admitió que la ciudad autónoma aún no ha recuperado la "plena normalidad". Durante una comparecencia en la comisión de Interior, Marlaska evitó asumir responsabilidad directa por los incidentes violentos, culpando en cambio a la derecha de los altercados. El Gobierno ha decidido reforzar la frontera con medidas como espigones más largos, drones y boyas permanentes, anunciadas casi un mes después de la entrada masiva de migrantes.
El presidente Sánchez rompió su silencio sobre Ceuta tras semanas de perfil bajo, modificando sus planes de vacaciones y enfrentando una semana decisiva con un Gobierno dividido. Aunque el Ejecutivo pide calma a las autoridades locales, las asociaciones militares exigen que los soldados puedan usar la fuerza "proporcionada" para evitar agresiones. La Guardia Civil también pide "mano dura" en la zona, mientras el Gobierno se defiende ante críticas por su inactividad y tibieza ante Marruecos.
La situación en Ceuta sigue siendo tensa, con el Gobierno intentando equilibrar la seguridad con la necesidad de evitar confrontaciones. A pesar de las medidas anunciadas, la comunidad internacional sigue observando de cerca la gestión del Ejecutivo, que enfrenta críticas por su respuesta a la crisis migratoria.





























