El Gobierno y el Partido Popular han llamado a la calma tras la escalada de violencia en Ceuta, donde migrantes y ciudadanos han protagonizado enfrentamientos. El ministro de la Presidencia, Marlaska, reconoció la complejidad de la situación, mientras que el PP atribuyó la desesperación del pueblo a la pasividad del Ejecutivo.
El Gobierno busca resolver la crisis con nuevos espacios para alojar a los migrantes, tras la retirada de los polideportivos del listado inicial. Un acuerdo con el gobierno de Ceuta ha sido anunciado, con la intención de garantizar el reparto de alimentos y la seguridad. Sin embargo, críticas se suceden desde el PP, que exige respuestas más contundentes.
La tensión ha llevado a nuevos altercados, con denuncias de racismo y discursos de odio. El ministro de Exteriores, Albares, culpó a la "internacional reaccionaria" y a figuras como Elon Musk por la crisis. A pesar de las medidas, la violencia persiste, y el Gobierno insiste en la necesidad de frenar la agresividad.
Las autoridades han insistido en que la violencia no es la solución, pero la situación sigue siendo delicada. Mientras se busca un consenso sobre los espacios de acogida, la comunidad de Ceuta sigue en alerta.




























