Los migrantes continúan en las calles de Ceuta pese a múltiples desalojos, según informes recientes. El Trampolín, un punto clave en la ciudad, sigue siendo un foco de tensión donde grupos se resisten a abandonar el enclave. La situación se ha complicado tras la entrada masiva de personas en los días 30 y 31 de julio, lo que ha generado una crisis de organización y control.
Las Fuerzas de Seguridad vigilan a once líderes dentro del colectivo migrante, cuya influencia se ha manifestado en acciones como el regreso de centenares de subsaharianos a la playa tras un desalojo policial. Estos líderes alzan la voz, paran discusiones y median en conflictos, lo que refleja una estructura interna en el grupo.
El portavoz regional, Feijóo, ha criticado la gestión del Gobierno, acusando a Sánchez y Marruecos de una política migratoria ineficaz. Además, ha reclamado la autorización para que el Rey visite Ceuta, señalando una posible presión política sobre la situación.
El Gobierno, por su parte, ha sido acusado de imponer un relato que no se ajusta a la realidad, según críticas de medios locales. La crisis se ha convertido en un desafío para la administración, con el riesgo de que la responsabilidad se desplace hacia la oposición.



























