La riada que azotó la región montañosa entre Nepal y China ha dejado al menos 500 muertos y más de 1.500 desaparecidos, según las últimas cifras. El desastre, causado por el colapso de un glaciar, ha destruido infraestructuras y dificultado el acceso a las zonas afectadas. Las autoridades locales informan que más de 3.200 personas han sido rescatadas y atendidas, mientras que alrededor de 80 heridos reciben atención médica en el Valle de Katmandú.
Nepal ha pedido apoyo a India y China para la reconstrucción, solicitando 42 puentes portátiles para facilitar el rescate. Las inundaciones han dañado o destruido al menos 35 puentes y 45 pasarelas, lo que ha retrasado las operaciones de búsqueda y rescate. Los científicos alertan de que el cambio climático incrementa el riesgo de tales desastres, especialmente en zonas montañosas como los Andes.
Mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes, las cifras de muertos y desaparecidos siguen subiendo. En el Tíbet, China ha confirmado cinco fallecidos y mantiene a 558 personas desaparecidas. La situación sigue siendo crítica, con nuevas amenazas de desbordamientos de ríos en la zona.




























