El defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, criticó públicamente la posibilidad de cerrar el Congreso, lo que generó reacciones en la política peruana. El legislador explicó que cualquier vacancia del cargo requiere cumplir con causales legales y el voto de dos tercios del Parlamento. Esta declaración fue interpretada como una crítica indirecta a la presidenta Keiko Fujimori, quien negó categóricamente la idea de cerrar el Congreso.
Fujimori, desde Tacna, rechazó las palabras del defensor del Pueblo y las calificó como un "desliz". Afirmó que no existe presión para ampliar el Reinfo, un proyecto de reforma constitucional. Además, defendió el respeto al orden constitucional y la necesidad de mantener la institucionalidad.
Algunos senadores, como Daniel Barragán, expresaron su sorpresa y rechazo a las declaraciones del defensor del Pueblo, considerándolas más allá de un error de comunicación. Barragán señaló que se avergüencia de lo dicho y exigió su renuncia.
La situación refleja tensiones dentro del Congreso y la presidencia, donde la política de reforma constitucional sigue siendo un tema de debate.
























