La inundación catastrófica en la zona fronteriza entre Nepal y la región autónoma del Tíbet en China ha dejado al menos 584 muertos y más de 1.900 personas desaparecidas, según informes oficiales. El desastre, causado por el colapso de un glaciar, ha generado un torrente de agua y sedimentos que ha arrasado comunidades en ambos países. El Servicio Geológico de EE.UU. Ha confirmado que el incidente está relacionado con el colapso de un glaciar, lo que ha agravado la situación en una zona vulnerable al cambio climático.
Las autoridades chinas han suspendido temporalmente las labores de rescate debido al riesgo de desbordamiento de un lago formado por restos de hielo. Esta acumulación de 2,5 millones de metros cúbicos de agua ha generado temor por una posible nueva inundación. A pesar de esto, se han retomado los esfuerzos de rescate con miedo a que se repita el desastre.
En Nepal, el número de víctimas continúa en aumento, con centenares de personas afectadas. La situación es crítica en una región ya expuesta a riesgos naturales, lo que ha llevado a una alerta internacional sobre la necesidad de medidas de prevención ante los efectos del cambio climático. La comunidad internacional sigue de cerca los esfuerzos por localizar a los desaparecidos y proporcionar ayuda a las víctimas.
























