La casa azul en Nepal se convirtió en un refugio seguro para una familia durante la riada que azotó la región. Según los informes, la estructura resistió las aguas que inundaron gran parte del área, permitiendo a sus habitantes permanecer a salvo.

La riada, causada por las fuertes lluvias, afectó a varios distritos del país, pero la casa azul, ubicada en una zona elevada, no sufrió daños significativos. Los habitantes agradecieron la protección que les brindó el edificio, que se mantuvo intacto durante el desastre natural.

Las autoridades locales han destacado la importancia de las estructuras resistentes en zonas propensas a inundaciones. Aunque el evento fue un desafío para la comunidad, la casa azul se convirtió en un símbolo de resiliencia.

La situación continúa bajo observación, con equipos de rescate evaluando el daño en la zona y ayudando a los afectados.