Autoridades nepalíes elevan a 469 el número de fallecidos tras las inundaciones en el norte del país. La policía informó que 1.545 personas han sido rescatadas y que aún se buscan a 28 agentes desaparecidos. El desastre, provocado por fuertes lluvias, afectó principalmente regiones del norte, donde se registraron daños significativos en infraestructura y viviendas.

El Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó que el colapso de una glaciera generó actividad sísmica, lo que agravó el impacto de las inundaciones. Esta actividad contribuyó a la formación de deslizamientos de tierra y aumento del caudal de ríos, lo que exacerbaron el desastre.

Más de 1.500 personas han sido rescatadas, pero el número de heridos sigue en aumento. Las autoridades han activado operativos de emergencia y han pedido apoyo internacional para la reconstrucción. La situación sigue siendo crítica en zonas remotas donde se dificulta el acceso.

Los afectados enfrentan una crisis humanitaria, con escasez de alimentos y agua potable. Las condiciones climáticas continúan siendo adversas, lo que complica los esfuerzos de rescate.