Militares, especialistas y voluntarios buscan a más de 1.400 personas desaparecidas tras una devastadora riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet. El desastre, causado por un colapso glaciar, dejó al menos 362 muertos, según los últimos reportes. Las labores de rescate se desarrollan en condiciones complejas debido a la destrucción de caminos, puentes y cortes de comunicación.
El Servicio Geológico de Estados Unidos y China apuntan a un colapso de glaciar como causa principal del desbordamiento. La riada arrasó pueblos enteros, arrastrando hielo, rocas y lodo. Cientos de turistas, incluidos extranjeros, se encontraban en la zona, muchos en el monte Kailash o planeando participar en el festival hindú Janai Purnima.
La cifra de muertos sigue en aumento, mientras los equipos de rescate trabajan en una zona de difícil acceso. La situación es crítica, con miles de personas aún en busca y condiciones extremas para las operaciones.
Las autoridades continúan evaluando el impacto del desastre, que ha dejado un saldo de al menos 289 fallecidos y 445 rescatados. La búsqueda de supervivientes continúa en medio de una crisis humanitaria.





























