El colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y China ha provocado una inundación catastrófica que deja al menos 469 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas. El gobierno nepalí ha movilizado a más de 30.000 efectivos de seguridad para operaciones de búsqueda y rescate, según la coordinadora residente de la ONU en Katmandú.
La situación se ha complicado con la formación de un lago de lodo y rocas que ha bloqueado un cauce, generando riesgos de desbordamiento. China ha decidido pausar temporalmente el rescate debido a la inestabilidad del lago, mientras evalúa los riesgos. Aunque Nepal ha rechazado la asistencia internacional no monetaria, la ONU ha confirmado que se están realizando operaciones aéreas para ayudar a la población afectada.
Más de 1.200 personas han quedado desplazadas por las inundaciones, y el número de desaparecidos sigue en aumento. Expertos chinos continúan evaluando las causas del desastre y los posibles riesgos futuros. La situación sigue siendo crítica, con la comunidad internacional vigilante y esperando una evolución de la crisis.
La crisis ha sido atribuida en parte al calentamiento global, que ha intensificado fenómenos climáticos extremos. La región sigue en alerta, con operaciones de rescate en marcha y una gran incertidumbre sobre el número final de víctimas.





























