Autoridades nepalesas han elevado el número de fallecidos a causa de las inundaciones a 538, según la última actualización proporcionada. Además, se registran 977 personas desaparecidas, de las cuales 517 son extranjeros. El desastre ha afectado ampliamente las zonas rurales, donde las aguas han arrasado hogares y infraestructuras.
Mientras tanto, las autoridades han destacado que su prioridad inmediata es la búsqueda y rescate de supervivientes. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ha señalado que se están coordinando esfuerzos internacionales para apoyar las operaciones de rescate.
La situación ha sido complicada por el riesgo de nuevas inundaciones, aunque las autoridades informan que el nivel del lago está disminuyendo. Sin embargo, se han reportado nuevos alertas en algunas zonas, lo que ha obligado a reanudar las operaciones de rescate entre Nepal y el Tibet.
La Agencia Geológica de Estados Unidos ha confirmado que el colapso de una glacia ha provocado actividad sísmica y ha agravado las inundaciones en la región. Esta situación ha generado una crisis humanitaria que requiere una respuesta urgente.





























