La tensión en Ceuta ha desencadenado una crisis interna en el Ejecutivo, con acusaciones de desbordamiento y descoordinación entre ministerios. La situación en la ciudad autónoma, donde migrantes han entrado en masa y se han producido incidentes, ha generado una polarización entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska. Mientras Robles defiende la gestión de su equipo, Marlaska y el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, han contradicho sus afirmaciones, generando desacuerdos internos.

La comunidad de Ceuta, encabezada por Gema, vecina que denuncia la entrega de spray pimienta a migrantes, ha expresado su descontento hacia el Gobierno, el rey y la líder del PSOE, Irene Montero. Algunos ciudadanos incluso han manifestado su desconfianza en la educación, indicando que no llevarán a sus hijos al colegio. El Partido Popular, a través de Cuca Gamarra, ha acusado al Ejecutivo de convertir Ceuta en un CETI y exige medidas más duras.

La crisis ha llegado a un punto crítico, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que decide comparecer en el Congreso el 3 de septiembre, aunque no por presión de la oposición. La situación ha generado una polarización política y una pérdida de control en el Ejecutivo, con el presidente incluso sin decidir la fecha de su comparecencia. La tensión en Ceuta sigue siendo un foco de conflicto que afecta directamente la estabilidad del gobierno.