Un derrumbe de un glaciar en el norte de Nepal provocó una inundación catastrófica que dejó al menos 182 muertos y 1.300 personas desaparecidas, según informes recientes. El USGS, el Centro de Investigación Geológica de Estados Unidos, atribuyó la tragedia a un colapso glacial, en lugar de un terremoto. Esta explicación contradice inicialmente la percepción pública, que atribuía la causa a un sismo.

Las autoridades locales y equipos de rescate continúan buscando a las personas desaparecidas en la zona afectada, que se encuentra en la frontera entre Nepal y el Tibet. La situación es compleja debido a la dificultad de acceso a las áreas remotas y la intensidad del desastre.

El gobierno estadounidense anunció su apoyo al país afectado, ofreciendo una ayuda de casi 4,8 millones de dólares. Esta cifra refleja la gravedad del evento y la necesidad de asistencia internacional.

Mientras se espera la evaluación final del daño, se reforzaron los esfuerzos de rescate y se analizan las causas exactas del derrumbe para prevenir futuras tragedias similares.